La verdad hoy no quiero felicitar a nadie, hoy quiero pedirles disculpas en nombre de todos los hombres.
Perdón por todas las veces que obedeciendo a nuestros instintos más primarios las hemos mirado como objeto de deseo, por todas las cosas sin sentido que decimos de ustedes en descargos de impotencia y dolor, por todo imbécil que no valoró a la que lo quería y se fue con la primera que le ofreció mayor placer, por cada gil que prefiere estar en una borrachera que estar con aquella que lo espera en casa para saber como estuvo su día, por todo tarado que por ser más fuerte (y que aveces ustedes eligen mal) las maltrata, por las veces en las que también se juzgan entre ustedes mismas por culpa de algún boludo que instaló los estereotipos, por todo religioso baboso que no quiere darles un lugar bien ganado en los círculos espirituales que desean y las hace vestir como se le da la gana, por cada bastardo que al poseer un cargo importante en una empresa les ofrece mejoras laborales a cambio de favorcitos sexuales, por cada uno de esos mismos jefes que aprovechando su posición les viven diciendo estupideces, disculpen por cada una de esas hembristas que se desviaron del tema de la igualdad y que también son producto de nuestros mismos errores, por los malos padres que abandonan a sus hijos, por los irresponsables que les dicen que “un hombrecito no llora”, por los que crían una sociedad violenta que las maltrata a ustedes y maltratará a sus hijos/as, por Marina y Maria Jose, por Analí Huaycho, por Kim Phuc, por todas y cada una de ustedes que son victimas, por todas y cada una de ustedes que son victimarias, por los hombres que también sufren violencia, por los niños que sufren violencia, por los animales que sufren violencia, por ser culpables de esta sociedad que se olvidó de ese amor de madre que deberíamos de darnos unos a otros.
Al crecer como hombre uno se da cuenta del mundo que hemos formado y es un asco, hicimos del machismo una bandera invisible tan grande que las obligamos incluso a ustedes a izar una de hembrismo tan nociva como la nuestra.
Mujeres son maravillosas, no cambien por nada, ni por lo que digan las demás mujeres, ni por el que no las valoró, ni por los que les dicen que son lindas sólo cuando visten menos, ni por lo que la sociedad diga de ustedes… ¡Jamás fueron menos, tampoco son más, siempre iguales!
Mujeres son maravillosas, no cambien por nada, ni por lo que digan las demás mujeres, ni por el que no las valoró, ni por los que les dicen que son lindas sólo cuando visten menos, ni por lo que la sociedad diga de ustedes… ¡Jamás fueron menos, tampoco son más, siempre iguales!


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