Querida mamá, querida niña de mi corazón, querida hermana, querida hija mía, querida amiga: Déjame luchar a tu lado, concédeme el privilegio de conocer cada uno de tus anhelos y poder ayudarte en tu tenaz batalla, permite que desde mi posición me cuestione y eduque a mis hijos de manera diferente.
Porque no necesitas felicitaciones, necesitas que te pidamos disculpas y que a partir de eso generemos cambios. Cambios en nuestra mentalidad y educación.
No quiero estar detrás de tu lucha y mucho menos asumirme protagonista, sino estar ahí, al lado. Porque de lado a lado lograremos eso a lo que otros le temen, porque a tu lado podré entenderlo todo de manera clara si me prestas un ratito tus ojos.
Querida mujer, la neblina es densa y si puedo ayudarte a soplar un poco lo haré. Porque admiro la lucha que haces día a día, que cuando las fuerzas parecen desaparecer tú haces invocaciones y le das de puntapiés al opresor sin olvidar de ayudar a levantarse a la que cayó.
Permíteme acompañarte cuando las lágrimas estén rondando tus pupilas para escapar porque veo tu lucha a diario. La veo en mis adoradas madre y hermana, en aquella que se hizo la dueña de mi ternura, en la caserita, en la madre soltera que lleva a sus hijos temprano a la escuela, en la poetisa, en la activista, la veré en la sangre de mi sangre, la veo en todas partes.
Déjame, mujer, ser el Alexander Berkman de tu Emma Goldman porque tu lucha es mi lucha, desde el desarraigo de los pensamientos machistas con los que me criaron hasta el cese completo de mis funcionalidades que te han oprimido siempre. Déjame sentarme un ratito a tu lado para verte escupirle en la cara al macho que te dice que eres débil, aquel que se cree con derecho sobre tus decisiones, el que te pone una Biblia gigante sobre la cabeza para dominarte, el que te ve como un objeto de deseo, el que se piensa que puede señalarte donde tienes que estar. Y déjame pasarte los ladrillos para que construyas tu emancipación total y así juntos construyamos nuestra libertad como lo que somos, como iguales.
Permíteme enseñar a las nuevas generaciones que así como ningún ser humano es propiedad del capitalista simplón que lo apatrona o del Estado que lo sojuzga, tú no podrías ser propiedad de ningún varón jamás porque eres dueña de ti misma.
Y por favor, dejame ayudar a que los niños del mañana sepan bien que no hay mayor delito que el encarcelar el vibrante corazón, espíritu, alma o cuerpo de una mujer.
#DiaInternacionalDeLaMujer #FeminismoEsIgualdad